El verdadero valor de 1 litro de agua
¿Alguien sabe cuánto cuesta un litro de agua?
Esta es la pregunta que hacemos a las personas e instituciones que desde el 2018 nos han escuchado hablar sobre EPHI, un proyecto que busca solucionar los problemas en el tratamiento de aguas servidas para siempre.
La pregunta tiene varias respuestas técnicas correctas, que dependen particularmente de la ubicación geográfica y de donde sacamos el agua. Podemos producirla de la humedad del aire, sacarla del océano y desalinizarla, de un río, de un pozo o podemos traerla desde otro lugar en camiones aljibe.
En Mantos de Hornillos se vive con 300 litros de agua cada 15 días, equivalente a una ducha en Santiago.
Pero hay una respuesta que pocos tienen a la vista, incluyendo a nosotros como equipo hasta hace algunos meses atrás. Para personas como las que viven en Mantos de Hornillos, en la comuna de Ovalle, 4ta. Región, donde la Municipalidad les va a dejar en camión entre 200 a 350 litros por familia (el equivalente a una ducha para alguien que vive en Santiago) cada 15 días, EL AGUA NO TIENE PRECIO.
Según un estudio elaborado por 31 organismos de la ONU bajo la dirección de UNESCO, el mundo tendrá un déficit de agua dulce del 40% el año 2030. Este panorama de por sí es desalentador, pero si comprendemos que este porcentaje no se reparte de manera homogénea, entonces entenderemos la realidad del reto al que nos enfrentamos. En Chile hay zonas como Combarbalá y Monte Patria donde el año 2012 ya vivieron un déficit de agua el 77% en relación a un año normal y se estima que hacia adelante los números no mejorarán.
Pese a lo anterior, la FAO informa que la humanidad produce en este momento suficientes alimentos para 10 mil millones de personas, 2 mil millones más que nuestra actual población mundial y los expertos creen que esta capacidad puede aumentar pese al cambio climático.
¿Cómo es esto posible?
Gracias a personas y grupos que han logrado tecnificar e innovar en las técnicas de riego y a la reutilización del agua y que nos que están abriendo paso a otros emprendedores e innovadores, para poder seguir avanzando en este camino de llevar a la humanidad a mayores grados de prosperidad.
Hablemos de ejemplos concretos, que abundan en países como Israel, que ha utilizado estas herramientas para disminuir el costo final de la operación de agua bajando el consumo y usando eficientemente este recurso, desalinizando agua del mar mediterráneo y por sobre todo, tratando y reutilizando cada gota de agua una y otra vez.
¿Será que el futuro de Chile y de gran parte de la humanidad, depende hoy de los inconformistas, trabajadores incansables y curiosos emprendedores, que estamos diseñando o prototipando soluciones en el patio, en el galpón o en la “cochera” de nuestras casas?
Nosotros creemos que sí, y también sabemos que si alguien de tu equipo no ha quemado un artefacto de su casa intentando algo nuevo, entonces no estás innovando realmente.
El futuro y parte del presente depende de aquellos que no hemos abandonado el sueño de dejar este planeta un poco mejor de cómo lo recibimos, de aquellos que cuando enfrentamos un problema como el del agua, no pensamos en una solución lineal como simplemente desalinizarla. Sino en crear modelos de negocio alrededor de esa recurso para que solucionar este problema no sea un gasto necesario, sino una inversión.
El camino a solucionar el problema hídrico global y nacional no está en bajar a cero nuestra huella de carbono y de agua, tratando de vivir libres de culpa de lo que está pasando a nuestro planeta. De esta forma nos contamos una narrativa en la que no somos parte del problema, sino de la solución, sin embargo en EPHI sabemos que para ser parte de una solución global real respecto del déficit de agua, se requieren dos aspectos fundamentales: SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA y SOSTENIBILIDAD ECONÓMICA.
Te invitamos a ser parte del cambio. La innovación no puede esperar.







